Desde que viajo en alfombra mágica no tengo edad ni siento fronteras.
Desde que sé que la luz blanca es de colores veo a todos los hombres en cada hombre.
Desde que sé sumar he aprendido que todo más yo siempre da uno.
Desde que creo en mí cuido de Dios como si fuera un bebé.
Desde que río por dentro no tengo humor para enfadarme.
Desde que no tengo miedo me veo en las flores y en las abejas, y en el polen, y en el majestuoso vuelo del feo marabú.
Hasta
que ya no haya alfombra, ni luz, ni suma, ni yo, ni risa, ni miedo, ni
tiempo; hasta que me convierta en átomo eterno... seré momento en el
Universo.
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